FELICIDAD INSTANTÁN

Y últimamente me ha asaltado este raciocinio, cuestionamiento, pensamiento…la felicidad que a veces es tan efímera y de la cual solemos nutrirnos hasta supuestamente saciarnos, y si, digo supuestamente porque no es cierto. Esa felicidad efímera no nos alimenta, bajo mi punto de vista es un complejo amasijo de momentos y de circunstancias muy cortas y específicas pero en términos prácticos no provee ninguna satisfacción a largo plazo, como que en ese estado de felicidad efímera todo es muy instantáneo.

De ahí el título de este artículo, porque es una felicidad instan y después tan nada, tan sola, tan pasajera, tan vacía; para ejemplificar un poco más la situación: es cómo cuando uno se acuesta con un Man y el polvo es buenísimo y hay besos y caricias, y hay placer, y esta el orgasmo y ya! El Man se levanta, se fuma un cigarro y se va de la habitación…la única señal de despedida por parte de Él es un leve movimiento de cabeza que indica de la manera más cortes y desapegada: Ahí te veo, y gracias.

Yo no quiero rellenar mi vida con este tipo de felicidad; de acuerdo con mi experiencia las personas nos re llenamos con este tipo de felicidad (La instantán) cuando permitimos que sean otras las personas que nos proveen esa felicidad y no somos nosotros mismos…por eso no la podemos extender cuánto queramos, por eso no la podemos cultivar, por eso es efímera, porque tiene de por medio intereses ajenos a los nuestros.

Así que hago un llamado inmediato a meditar acerca de la felicidad que queremos sea inmediata pero no instantán, no sé: sacarse un moco, correr, pintar, gritar… y dejemos de sublevar esta responsabilidad a nuestros hijos, nuestros amigos o nuestras parejas.

Un paso importante en mi caso particular es identificar lo que no me gusta leer, los sitios que no quiero frecuentar, las personas con las que no quiero hablar, lo que no me interesa mirar ni observar, a donde no quiero ir. Una vez identifico este tipo de cosas tengo la plena claridad de lo que mi espíritu y mi cuerpo no quieren, ahora bien, no debo confiarme porque el reto que viene es más exigente: defina para usted la felicidad instantán, y elevo mi cerebro a su mayor amplitud y las respuestas fluyen por sí solas:

La felicidad instantán para mí es un paseo en carro con un Man, una noche llena de lujuria, un primer beso con El Man, estrenar la hebra que vi en la vitrina de aquel almacén, una borrachera sin vómito pero sí con algo de filtreo nocturno, una temporada de Juego de Tronos o Breaking Bad o Vikingos en su defecto, organizar mi pupitre en la oficina (Siendo plenamente consciente que nada de ahí me pertenece)…ahora si me fijo bien en las respuestas que tan solas fluyeron, sólo puedo apuntar a una cosa: realmente esa felicidad es muy pero muy efímera en mi caso, porque no se trata de que haga algo y después se vaya – Porque finalmente todo en la vida funciona así, porque todo en la vida tiene su ciclo – se trata que estas actividades o condiciones físicas realmente me hacen sentir muy vacía si y sólo si no delimito la importancia que tienen en mi vida; es decir, una noche lujuriosa siempre me seducirá, pero sí de esa noche lujuriosa espero obtener mi felicidad o forjar algún tipo de relación mente cuerpo y alma…estoy jodida, es decir, la idea si es que pase, si la disfruto (La noche) porque no? Pero establecer los límites de prioridad que tienen estas actividades o condiciones físicas en mi vida, esa felicidad instantán no se puede convertir en el eje de mi caminar, son pequeños axiales…no más.

Ahora bien, mi felicidad inmediata en este momento está constituida por: cocinar los platos más deliciosos para mí, leer los libros que se me cante, entrenar hasta que se me pare el ombligo, cultivar tiempo con mi abuelo, mis sobrinos, mis hermanos y mis padres; trabajar las 8 horas diarias por las cuales me pagan y de las cuales estoy y estaré inmensamente agradecida y dar lo mejor de mí misma, continuar cultivando mis proyectos en Santa Marta, ampliar el espectro de mi riqueza espiritual, planear y hacer viajes, llorar cuando quiero llorar, cuidar las pocas pero preciadas amistades que la vida me ha dado el placer de cultivar, continuar mi camino de manera que cuando mire hacia atrás me repita una y cien veces más: Este viaje ha valido la pena.

En las últimas semanas se han acercado o han llegado a mi vida personas que realmente me están aportando, cada una a su manera, alguna directa y otras indirectamente. Definitivamente considero que cuando me acerco a lo que para mí es importante, Dios (Y de acá en adelante me referiré a Dios como aquella energía y disciplina personal que me motiva a diario, sin dar un referente esceptico ni pertenecer a una credo religioso) y la vida se encargan de incluir en mi camino todos los elementos que hacen falta para que yo cache el mensaje y no desgaste un porcentaje representativo de mi energía y de mi mente en la felicidad instantán que a veces aparte de ser efímera, distrae y sujeta el alma.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s