SEEKING FOR IDENTITY

Hace un tiempo, para mí era muy difícil identificar claramente quién era yo, de qué estaba hecha y hacía donde quería dirigir mi atención. Finalmente, gracias al cosmos, a Dios, a la vida y a mis papás…creo que tengo las respuestas a esos interrogantes que me aquejaban días atrás.

Hoy no me comparo con nadie, hoy vivo mi propia vida y hoy no espero nada de nadie…así vivo más tranquila y con mucha más armonía, Hoy no me preocupa lo que los demás opinen de mí, hoy no tengo ni rastro de medio vello en mi lengua, hoy digo las cosas como son, hoy soy mucho más realista pero no he dejado de soñar, hoy viajo más y ando mucho más despeinada, hoy soy fiel a lo que siento, a lo que pienso y en lo que creo…hoy creo mucho más en mí, hoy tengo la plena certeza de que existe ese alguien que va a parchar un rato de mi vida a mi lado.

La identidad no me la está dando el trabajo, el lugar donde vivo, las cosas que compro para sobrevivir a esta urbe y a esta mente. Mi identidad es un conglomerado de buenas historias y el objetivo de recordar estas historias es re escribir el final de mi historia…claro que si!!

Hace cuatro años estaba entrenando para empezar a correr ultra maratones, inicialmente lo hice para huir del recuerdo que alguien dejó en mi corazón, para pasar un trago amargo y para retarme a mí misma.

Hace tres años me fui a vivir sola, empecé con nada…como alguien que llena de un pueblo a la ciudad con una mochila llena de ilusiones y de sueños, la misma semana que me mude el Man con el que estaba saliendo (Si, digamos que era mi novio en aquel entonces) decidió regresar con su ex novia.

Hace dos años y nueve meses decidí que debía hacer una purga personal ni la hijueputa, debía encontrarme a mí misma, debía re capacitar en muchos aspectos de mi vida…y de ahí empezó un viaje muy personal y muy largo (Más de lo que yo tenía estimado), me atrevería a decir hoy que si bien es cierto nunca va a acabar hasta el día en que me muera, lo que logré desde ese día que me lo propuse, forjó en gran parte lo que soy hoy como mujer y como ser humano.

Hace dieciocho messes tomé la determinación de participar en un proyecto en Santa Marta, proyecto que yo sé que un día va a requerir de mi entera presencia y atención allá…pero lo importante de esta decisión fue acercarme a lo que realmente me gusta hacer, acercarme a una proyección muy lejana en mi vida, acércame aún más a mí misma.

Hace catorce meses me aventure a viajar hasta África yo sola, sin apegos, sin tanto equipaje, sin compromisos y sin culpas, libre muy libre realmente. Me aventure a amar profundamente por un par de días, me aventure a conocer la pobreza de tan amable continente, me aventure a sentir dolor hasta dejar de sentir mis extremidades inferiores, me aventure a cambiar de itinerario, me aventure a entrar a un país sin papeles.

Hace nueve meses estaba súper ilusionada con alguien que acababa de conocer, por primera vez en mucho tiempo sentí que la oportunidad de compartir un tiempo con alguien había llegado, por primera vez en mucho tiempo volví a confiar en alguien, por primera vez en mucho tiempo fui cuidadosa, delicada y pensante en lo que decía y hacía.

Hace tres meses me estaba acostando con un hombre diez años menor que yo, disfrutando del buen sexo y del placer efímero y sin el más mínimo derecho a reclamar un abrazo post o un beso sincero, aceptando por n-ésima vez que lo que es Es y punto.

Hace ocho días estaba en Santa Marta, dándole la cara a mis sueños y a sus contrastes, literalmente estrellándome contra una realidad que de alguna manera no había querido aceptar, la realidad relacionada con el medio donde vivo y el medio donde quiero encontrar a alguien…no, no se adaptan el uno con el otro.

Hace veinticuatro horas estaba dándole la cara al mayor de los temores de nosotros los solitarios: un domingo entero en la casa, y hace diez minutos reaccioné y analicé y no, ya no forma parte de mis temores…y entonces una de dos, o ya no soy solitaria o la purga fue tan hijueputa que ya casi nada me da miedo y hoy acepto esta soledad como un regalo y no como una imposición más de esta alegórica vida.

Así que retomando el título de estas líneas y con el estricto objetivo de re escribir el final de mi historia, hoy puedo decir que me siento libre, y es que no es tan fácil identificar este sentimiento, las ataduras siempre existirán…es sólo que hoy esas ataduras son más cuerdas que me ayudan a atar mis historias, que lastres que ande cargando con grilletes amarrados a mis tobillos.

Hoy he renunciado a cosas, actividades, personas, actitudes y normas que, por regla general “deberían” estar a mi lado…hoy ya nada de eso me interesa. Y quiero hacer una aclaración a ese “deberían”, y es que en esta sociedad mal trecha nos acostumbramos a portar estándares y/o escarapelas que nos identifiquen como: buena hija, buena amiga, buena empleada, buena tía, buena novia, buena mujer… y el hecho de no aplicar para ninguno de estos apelativos no quiere decir que seamos lo contrario: mala hija, mala amiga, etc, lo único que quiere decir en mi caso es que he encontrado otra manera (Distinta) de hacer las cosas.

Hoy lo único que me interesa es dar lo mejor de mi cada día, no hacerle daño con clara intención a nadie, no pisotear a nadie (A menos que esté lastimando un animal, en ese caso me transformaré en Munra), continuar caminando hacía mi norte. Hoy no me importa estar rodeada de mil personas, únicamente de aquellos que me valoran y que saben parchar conmigo; hoy no me importa no salir cada ocho días para “Conocer a alguien”, me importa un culo que el Man me esté esperando en la barra de un bar, de seguro me lo he de encontrar en un aeropuerto también; hoy no me importa simpatizarle a nadie, con que mis viejos me quieran tal como soy…con eso me basta, finalmente ellos fueron los que me trajeron hasta acá; hoy no me importa acabar relaciones y apegos de más de una década en la vida, porque: como uno se acostumbra; hoy no me importa admitir que es mejor vivir en compañía de un buen ser humano que sola, pues si, que hijueputas abajo el orgullo, la soledad es muy bacana por un tiempo, pero luego es un tedio muy delicado de manejar…como esas porcelanas de mi abuelita con la cara fina que a mí me daban miedo…eso así!; hoy no me importa ir a trabajar en converse y en camiseta a la oficina, porque en los últimos dos años y medio que no ejerzo mi carrera me he dado cuenta que lo que vale es lo que se aprende con el corazón y se ingenia con la cabeza…cómo me vista o sí me saco los mocos o sí me tatúo el “nies”, those are my business!

Y es en este punto de mi vida cuando decido dejar por escrito en mi piel lo que significó esta búsqueda de identidad, que, como bien lo dije al inicio nunca va a finalizar; hoy puedo decir que encontré finalmente lo que estaba buscando dentro de mí, encontré esa ficha que se me había perdido…y que mejor forma de dejarlo grabado…este diamante representa este momento y acá la clave: apunta hacía mi corazón porque entre otras cosas, me di cuenta que siempre que hago las cosas con el corazón siempre me salen cómo yo espero que me salgan…entonces más corazón que mente es el mensaje de todo este tiempo.

Pero mucho cuidado: el mensaje está encriptado hacía adentro…he ahí la clave de esta conclusión.

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