APRENDÍ A CAMINAR SIN MAPA

Una buena canción habla de este tema, Residente que sabe lo que escribe y lo que canta hace alusión a tomar con calma los rumbos que la vida nos va mostrando…y bueno, hoy quiero escribir acerca de este tema, porque hoy, tengo la absoluta certeza que en la gran mayoría de mis aventuras me he aventado sin mucha precaución y sin mucha idea de la dirección inmediata a la que me conducían esas aventuras.

Me permitiré hacer las siguientes aclaraciones para aquellos de mente cuadrada y encajada y completamente válida.

Caminar sin mapa NO es (Es que si uno no subraya y le sampa negrita y cursiva como que el lector…si usted, no lo ve):

  • Ir por la vida dando tumbos y aterrizando donde el viento y el mar lo decidan.
  • No tener la capacidad de tomar decisiones aun cuando se conoce desde un principio que se está arriesgando a estrellarse de frente contra esa pared de vidrio que “aparentemente” no existe.
  • Conocer las circunstancias y las personas que se acercan en nuestro camino con una especie de aceptación recíproca y sin el más mínimo interés de identificar y comprender el significado de esa circunstancia y de esa persona en nuestra vida.
  • Comer cuanta sopa, calentao, cayeye, minestre, paleta de agua, helado con sabor a plástico, dulce chupado se me pases por delante…No! Definitivamente este concepto (El de caminar sin mapa) no va ligado a un burdo y grotesco paladar.

Ahora bien, el concepto de caminar sin mapa SI enmarca las siguientes premisas:

  • Somos Open Mind: concepto milenario y trascendental muy marcado en las personas jóvenes de hoy en día, Open mind indica que usted tiene la mente abierta (Traducción literal), ahora aplicado a este escrito y bajo mi criterio, indicará que usted está dispuesto a afrontar los cambios que una nueva decisión o posición traen a su vida, no catalogan estos cambios como buenos o malos…simplemente son cambios y disfrutan las ironías de la vida en todas su representaciones (También buenas y malas) como resultado y consecuencia de las decisiones tomadas.
  • Tenemos claro a donde NO queremos llegar. De manera que esa claridad nos permite AUTOMATICAMENTE estar donde SI queremos estar y por lo pronto APUNTAR siempre hacía lo que bajo el precepto de cada uno de nosotros es el NORTE.
  • Dada la ventaja que para mí implica el punto anterior, generalmente hay un equilibrio solitario por un período de tiempo definido, me explico: Los apegos tienen un rango muy, pero muy bajo dentro de nuestra escala de prioridades.  “Caminar sin mapa”, entremos en materia:

El camino que he andado durante toda mi vida proviene del instinto sembrado en mi desde muy niña (Gracias a Don Hector y Doña Amparo); mis papás siempre nos dejaron claro a mis hermanos y a mi hacía donde nos estaban conduciendo, aun cuando no tenían muy claro cómo íbamos a llegar nosotros diez y ellos tres,  en su mente y en su corazón siempre hubo claridad de hacía donde nos dirigíamos, es decir cuáles eran esos principios que enmarcarían la vida de todos nosotros.

Y entonces como yo no conocía muy bien el camino, me lo empecé a inventar explorando y dejándome guiar por mi instinto, ahí empecé a cultivar toda mi capacidad instintiva y de mero corazón para avanzar cada día, olfatear muy bien donde debía detenerme y donde seguir avanzando con más prisa, entonces entendí que la clave es el camino…y que está cien mil o un millón o n-veces (Mi caso) más bueno interiorizar y entender cada paso con el que avanzo a diario que apresurarme a conseguir un resultado o llegar a una meta.

Siempre he procurado entender el significado de la gran mayoría de cosas que me pasan; para mí, todo está conectado, cada paso que doy, cada persona que conozco, cada verdad que indago, cada mentira que descubro, cada noche y cada día; no creo en las casualidades, por el contrario pienso y siento que entre más concentrada esté con respecto a conectar las diferentes situaciones y seres humanos en mi vida, menos mapa voy a necesitar y más orgullosa me voy a sentir de todo lo que voy aprendiendo…porque realmente estoy aprendiendo.

Hoy acepto el camino cómo viene, teniendo absolutamente claro a donde no quiero llegar y entendiendo que los obstáculos que no he planeado o que intentaba esquivar, no son más que pruebas de mi estado de conocimiento de este camino, lo importante para mí es que el día que llegue a la meta tenga el valor suficiente para mirar atrás y, siendo completamente sincera conmigo misma y en un período absolutamente mío preguntarme: ¿Realmente valió la pena este camino?

Entonces no más quiero hacer la invitación para que nos deprendamos de tanta mota que percude el filtro,  de tanto chicle pegado debajo del asiento, de tanta sopa fría y sin cilantro (Para mi sopa sin cilantro NO ES SOPA), y con esto no estoy más que refiriéndome a los miedos, las inseguridades, los resentimientos y las enfermedades que, a veces dejamos que consuman un buen tiempo de este camino…a eso me refiero con “Sin mapa”, a vivir libres del alma y del espíritu, a aprender a ser felices!

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